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Hace 11 años el dramaturgo Emilio Carballido excribió: “El ver a Claudio Isaac en medio de su obra expuesta, resulta pasmoso si se nos dice el número de años que lleva pintando… fue niño precoz y como este incursiona en todos los terrenos del arte, incluyendo el cine que le viene por herencia … El Claudio actual es figurativo de una manera tal que el tema le otorga fascinación a las substancia plástica trabajada como pintura pura. Tiene arrobamiento ante lo que ve, y reverencia; sabe comunicarlos”
A esto añade el periodista neoyorquino Pete Hamill “Como sólo se da en el caso de la mejor pintura, la de Claudio Isaac provoca más en la imaginación del espectador, de lo que realmente está presente en la obra misma. Un trabajo soberbio.”

El crítico Adolfo Soto ha dicho: “Isaac posee humor y sensualismo, ensoñación y elementos de una cotidianeidad amable; a veces la imaginación desgarrada del poeta maldito, a veces el candor del artista sin escuela. Sus trazos puedes ser gráciles y torpes a un tiempo, y su obra ligera y obsesiva a la vez. No dejan de intrigarme sus recurrencias marcadas, la deliberada limitación de sus motivos. Como si se encerrará en el mundo de esas mujeres desnudas, semidesnudas o a punto de desnudarse y no quisiera salir de allí .” Hace más de dos decádas, esto ya despertaba el interés crítico de Andrés de Luna, quien abría una reseña con lo siguiente: “Resulta curioso que alguien pueda ser tan fielo a sí mismo”.
En efecto Claudio Isaac ha expresado: “Nunca me he esforzado por ir con  la corriente, o contra ella, cosa que, como actitud, acabaría siendo lo mismo: involucrarse en un juego… No soy gente que ande en pos de retos, pero estos son ineludibles cuando se busca refrendar la relación con el oficio y cuando se trata de no perder la sinceridad con uno mismo. La originalidad no me parece una virtud cardinal, pero aspiraría, eso sí, a que cada trabajo mío tuviera un valor propositivo”.
Concluye el tema Pete Hamill: “Al expresar estos estados de intimidad humana que están en el corazón de lo erótico, logra algo maravilloso: nos hace parte del proceso creativo. Emergen nuestras propias vidas cuando examinemos estos cuadros, que se llenan con nuestros propios momentos de misterio y deseo”.
Este verano, Isaac cumple 48 años de exhibir su obra pictórica.